sábado, 25 de mayo de 2013

Call on bee ah!

Antes de comenzar, de todo corazón mil gracias a las personas que nos han visitado.
  Completamos mil visitas al blog de Desbaratóstenes y esperamos seguir contando con su presencia.
Para no abrumar a nuestros queridos lectores, a partir de ahora publicaremos entradas quincenalmente

Ávatar del maestro Dick Salazar.
Reproducido sin permiso... ¡Ay!

    La onomástica, o estudio de los nombres propios es una rama poco conocida y todavía menos practicada de la lexicografía.  La onomástica municipal, que es una especialidad de dicha rama, es una disciplina en formación que tiene en nuestro país su más ínclito representante, el maestro Dick Salazar, quien además es el padre de Locombia y dickrector/edicktor en jefe de El periódicko (le recomiendo encarecidamente seguir a @dicksalazar en twitter. Su salud mental se lo agradecerá).

    El maestro Salazar es el autor de dos importantísimos tratados: "Colombia: potencia mundial en palindromía municipal" y "Resultados del concurso de municipios isovocálicos".  Estos textos ya son clásicos de la lexicografía colombina y han dado origen a una escuela de onomástica municipal que comienza a abrirse campo en los círculos intelectuales del país del Sagrado Corazón.

    Conocedor de los textos que acabamos de mencionar, el prestigioso etnolingüista Justin Case preparó una disertación para el primer congreso colombiano de onomástica municipal, que se celebrará vaya usted a saber dónde y cuándo.

    Como primicia de este blog, y en sentido homenaje al maestro Dick Salazar, presentamos a ustedes "Call on bee ah, país de municipios bilingües".


Mapa del Nuevo Reino de Granada.
Tomado de http://cronicascartograficas.wordpress.com
    Es un hecho ampliamente conocido que, con la llegada de los españoles al nuevo mundo en 1492, las sociedades autóctonas sufrieron una profunda transformación que abarcó todos los campos de su existencia y entre ellos el lingüístico en particular.  Un hecho paralelo y prácticamente desconocido es la presencia entre las tropas españolas de infiltrados británicos que, haciéndose pasar por chapetones, recorrieron el territorio del nuevo reino de Granada.

    Entre las poquísimas pistas que ha conservado la historia de esta subrepticia presencia anglosajona en los territorios descubiertos por la corona española, se encuentran los nombres de algunos poblados que revelan la influencia de la lengua de Shakespeare en estas tierras.  Estos son algunos de los municipios bilingües de Colombia:

El departamento del Amazonas nos aporta, facilito, su capital: Let easy ah.

De Antioquia encontramos a la decisiva Cock or now, el sorprendido What a pay, los gemelos idénticos de Son son y el veloz Turbo.

En Arauca encontramos el utilísimo municipio de Four tool.

El Atlántico el peligro del alcohol en Bar and kill ya y la iluminada Candle area.

En el departamento de Bowl e-bar, los muchos callejones del municipio de More alleys.

Boyacá tiene a la dibujada Toon ha, el efectivo She's cash, el escocés McCann All y el poderoso We can.

Caldas, además de los evidentes Pensylvania y Filadelfia, aporta el municipio de la respuesta maternal: Answer, ma.

En Casanare, el nutritivo y varonil municipio de Man e.

Córdoba nos preocupa con el poco saludable Mom ill.

Cundinamarca no se queda atrás con el gastronómico Catch e-pie, el ubicado Here are dot, el ludópata Why a bet all y el remendado Patch-o.

En el Huila están los automovilísticos Pit all y Jaguar ah.

La posesiva y ganadera Guajira nos presenta a My cow.

El Magdalena nos encontramos con el metalero A rock attack ah, y el alfanumérico R E 1 E.

Nariño nos sorprende con Past O, el redondito Cum ball y el siempre vigilante Watch you Carl.

Putumayo rinde homenaje al descubridor de América con Call on.

En el Quindío encontramos el demostrativo municipio de P-How.

Santander, a parte del evidente California, tiene al pecaminoso N sin o, la arenosa colina de Sand Hill, el 
enguayabado Bell S, y la bibliófila transformista Book are a man gal.

En Tolima está el giratorio Spin all.

El Valle del Cauca nos presenta, al vuelo, a Jumbo.

Y, para terminar, el departamento del Vaupés dice "yo también" desde su capital, Me too.

Estos son, señoras y señores los hechos. Estas dos veintenas de municipios son, creo yo, evidencia válida para sustentar mi hipótesis, ¿okay?

sábado, 11 de mayo de 2013

Mundo chiviado

CD y DVD piratas. Tomado de
http://www.vanguardia.com/ 
    Donde florece el éxito aparece la envidia, así como donde crecen los cultivos aparece la cizaña.  Y es que una vez que alguien ha conseguido el éxito, siempre aparece otro alguien que se quiere aprovechar del triunfo ajeno para su propio lucro.  Ha pasado desde tiempos remotos y seguirá pasando per secula seculorum.

    La piratería es un mal muy conocido en el llamado tercer mundo (qué término tan maluco; nos deja como si fuésemos un mundo pirata), que reporta millones de dólares en pérdidas anuales a las empresas productoras de software, cine, libros y música entre otros.  Abundan en la geografía capitalina las islas de piratas, donde se consigue con facilidad este tipo de artículos. Sanandresitos, los alrededores de Unilago, los 'agáchese' de la carrera 7, el "centro cultural del libro" (¡Hágame el favor!), y tantos otros centros de distribución de lo chiviado, en los que los capitalinos pueden acceder a productos de dudosa calidad a precios bajos, incumpliendo además algunas leyes.

    Otra manifestación de esta envida-oportunismo comercial la constituyen los negocios clonados.  En Bogotá es habitual encontrar restaurantes con nombres como "Surtidora de Aves la 22" y "La Brasa Rola", supermercados en barrios populares con nombres como "Mi Cafancito" o "Mini Idema", y tantos otros cuyos nombres son evidentes adaptaciones de los de establecimientos de prestigio.  Hace poco más de un mes, en la calle 163 con carrera 9 en Bogotá, encontré un vendedor ambulante con un carrito que llevaba alimentos (dulces, empanadas, bocadillos, emparedados, galletas, gaseosas, etc.) y que tenía el sugestivo nombre de "Carrofour".

    También son muy conocidos los productos extranjeros de imitación, que también hacen uso de leves deformaciones de marcas de alto prestigio:

BlueBerry, HiPhone, Panascanic, Hike, Roxana, Sqny, Sonia, Adadis, PolyStation, CheryQQ, Bucksstar y Heimekem.

    Un caso muy particular es el del pintor holandés Han Van Meegeren, famoso por copiar la obra de su coterráneo Johannes Vermeer. Lo curioso del trabajo de Van Meegeren fue que creó obras nuevas que hacía pasar por cuadros de Vermeer, logrando tal grado de perfección en la imitación del estilo de su paisano que engañó a varios especialistas, al propio gobierno holandés y a los nazis.  Van Meegeren vendió uno de sus falsos Vermeer al nazi Hermann Göring -mariscal del Reich-, por lo que fue acusado de traición y le esperaba la pena de muerte. Debió pintar bajo supervisión de las autoridades holandesas para demostrar que él era el autor de las obras. Levantada la acusación de traición, fue acusado de falsificación y fraude.  Murió mientras se apelaba su caso en la corte.

Cristo con la adúltera. El Vermeer falso que Van Meegeren
pintó y vendió al nazi Hermann  Göring

    Pero más extraño aún es este caso de falsificación:

    El señor Pablo Vergara  (nombre cambiado porque ya no recuerdo cómo se llamaba) es un fotógrafo que trabaja en Bogotá, a quien conocí a mediados de la década de 1990. Como muchos otros fotógrafos, registra con su cámara primeras comuniones, bautismos, matrimonios, fiestas de 15 años, grados y demás eventos sociales.  Sin embargo, Vergara explotaba, por aquella época, un muy extraño y no sé qué tan lucrativo negocio: Vendía bendiciones papales chiviadas.

    Una bendición papal, o bendición apostólica es un documento oficial emitido por el Vaticano, en el que el Papa impone su bendición ya sea a una congregación, una institución, un grupo de personas, una familia, o -con menos frecuencia- a un individuo. Aunque no tiene la firma del Papa, sino de algún Obispo u otro funcionario de la Limosnería Vaticana, es el equivalente a un autógrafo del Sumo Pontífice, que se entrega en un pergamino con la imagen del Papa y un texto en el que se invoca la bendición de Dios para el donante (visite el sitio oficial de la Limosnería Apostólica haciendo clic aquí).

    Lo verdaderamente perverso del negocio del señor Vergara es que él hace creer a sus víctimas que son documentos auténticos expedidos en Roma, que tramita mediante conocidos suyos.  Como, además los entrega ya enmarcados, quienes han caído en su trampa difícilmente pueden comprobar la falsedad de lo que reciben.

    Talentoso, como muchos colombianos, y con un enfoque perverso de ese talento (como tantos otros colombianos) y en una época en que el software de edición de imágenes no era popular, hay que reconocer que este falsificador hacía un muy buen trabajo de manipulación fotográfica para reemplazar el nombre del documento original por el del pobre estafado.  Orgulloso, me mostró uno de sus productos, encargado por una familia muy piadosa y muy ingenua que además le había pagado por adelantado.

    ¿Qué efecto teológico tendrá una bendición chiviada? ¿Se condenará el falsamente bendecido? ¿En qué paila del infierno arderá el falsificador? Como el dinero recibido no se destina a la caridad, ¿en qué se gastará esa platica ese tipo? ¿Cuántos incautos habrán caído en la trampa de Pablo Vergara? ¿Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar? Mama, ¿Qué será lo que quiere el negro? ¿No tiene más sueltico, mono? ¿Es que usted no sabe quién soy yo? ¿Cuántos pares son tres moscas? Sumercé, ¿por acá dónde hay una droguería?  Como pueden ver, son muchas las preguntas que genera este tema.

    Siempre he creído que para cada borrego hay un pastor, y por lo visto por cada oveja con lana también hay alguien dispuesto a esquilarla (y no siempre es el pastor). Así que cuidado, piadosas señoras, hay un tipo vendiendo bendiciones papales chiviadas.

    Cambiando levemente de tema, si siempre ha querido utilizar Adobe Photoshop para editar imágenes y le parece muy costoso y no quiere comprarlo pirata, primero que todo lo felicito, y en segundo lugar le recomiendo que utilice el GIMP (programa GNU de manipulación de imágenes).  Es un software libre y gratuito que da resultados de alta calidad aún utilizado por usuarios torpes como yo.  Funciona en Windows, Linux y Mac.  A continuación un ejemplito de lo que se puede hacer fácilmente con GIMP, si quiere empezar su propio negocio de bendiciones papales chiviadas (pero ojo, que se condena).

Bendición papal de Juan Pablo II,
lista para adulterar.

Nota: Las obras, documentos, productos y marcas que aparecen en esta publicación, así como los derechos correspondientes a ellas, pertenecen a sus respectivos propietarios y son utilizadas en este blog sin ánimo de lucro y -como las medias de lana- sin ánimo de lycra.

sábado, 4 de mayo de 2013

Sea un escritor de éxito.

    Finalizó el pasado miércoles la vigesimosexta edición (que se trague su propia lengua el que diga ventiseisava) de la feria internacional del libro de Bogotá, que ahora se llama filbo (recuerde que si no suena agringado no está de moda) y es la vigesimoprimera vez que tengo la oportunidad de asistir a tan esclarecido evento de la cultura y las letras no sólo de Bogotá, sino de Colombia, el mundo y sus alrededores.

    Año tras año acudo a visitar los pabellones y, esquivando a vendedores de cursos de lectura rápida e inglés, hago mi recorrido para ver las novedades literarias de la temporada, los autores de moda, los temas del momento, el siempre creciente precio del maíz pira, el también creciente número de "estatuas humanas" y hago un largo etcétera de las más variadas e inútiles observaciones.

    Ni falta hace decir que casi nunca me alcanza la plata para comprar libros. A veces para maíz pira.

    Avalado por estos 21 años ininterrumpidos de observación y análisis, presento hoy a los lectores el fruto de mis reflexiones sobre la industria editorial: la guía para ser un escritor de éxito.  Particularmente útil si usted no tiene ni idea de escribir (bienvenido, colega), si lo que le interesa es mojar prensa (bienvenido, fantoche) y lo que anhela es ganar dinero publicando libros (bienvenido, iluso). Alguno de estos atajos le llevará al éxito. Escoja el que más le guste, prenda su compu y ¡a escribir!

(Si hace clic sobre las imágenes, se amplían, y se justifica que me haya pasado horas y horas haciéndolas. Gracias).

1. El desnudo en la portada.
    No importa si se trata de la procaz novela erótica autobiográfica en la que revela sus perversiones, tan sórdidas, retorcidas y oscuras que harían sonrojar al marqués de Sade, de un tratado sobre el impacto de la cotización internacional de la papa criolla en la economía informal de Papúa Nueva Guinea o de la tierna historia de un pajarito que hizo su nido en una escuela y era alimentado por los estudiantes y las maestras hasta que un día murió succionado por la turbina de un avión de combate. Ponga en la portada de su libro la foto de una vieja en bola, y venderá. 

2. La palabrota en el título.
    Los autores irreverentes, los que rompen reglas, los que nadan contra corriente, los renegados, los que se expresan con desparpajo, los que desafían al "establecimiento", los que no temen provocar la censura y generar escándalo están de moda. Incluya en el título de su libro una palabrota y clasificará automáticamente en el selecto grupo de los valientes escritores e intelectuales que escriben como se les da la gana, y venderá.

3. Una de Conspiraciones.
    Presenciamos el auge las novelas que tratan de las conspiraciones. El secreto poder del Opus Dei, los ritos de los masones, las operaciones encubiertas de la CIA, los Anunnaki reptiles del espacio que desean adueñarse del mundo, los tesoros escondidos de los templarios, los asesinatos ordenados por la curia vaticana, los mensajes subliminales en las películas infantiles, el cadáver del extraterrestre en el área 51, el asesinato de Kennedy, el asesinato de Gaitán, los mensajes ocultos en las pinturas de Omar Rayo... Mejor dicho, tema es lo que hay. Escriba una novelita con pinta de crónica sobre alguna conspiración, y venderá.

4. Literatura para la mujer liberada.
    ¿Cocina, decoración o moda? ¡Ni por error! Eso es escribir para la mujer del medioevo. Lo que manda la parada en producción editorial hoy en día es el libro para la mujer liberada. Consejos para zafarse de la moral esclavizante, manuales para sobrellevar el despecho, diatribas interminables contra los machos, literatura semierótica (o erotismo semiliterario, como quiera).  Si el libro lo escribe un hombre, es imprescindible que lo haga con seudónimo de mujer. Háblele al oído a la mujer liberada, y venderá.

5. El gurú del Management.
    Los gerentes modernos y los mandos medios en los departamentos de recursos humanos de las empresas de nuestro país son ávidos consumidores de libros sobre gerencia, o management que le llaman ahora (recuerde que si no suena agringado no está de moda).  Lo mejor del asunto es que no hace falta saber mucho sobre nada en particular. Si tiene un caso de éxito de alguna empresa en la que trabajó, está hecho. Si no lo tiene, igual puede hacer un análisis exhaustivo de alguna empresa de renombre (así no la conozca ni de lejos). Haga una colección de recomendaciones obvias o muy disparatadas, utilice un título rimbombante o ridículo para su libro (ojalá con palabrejas en inglés), por ejemplo Maizitos vs. Doritos: el poder del local branding en la estrategia corporativa global, y venderá.

6. La infaltable antología.
    Si el problema es de falta de inspiración, nada mejor que una compilación. Desde la colección de mil coplas populares de Consacá, pasando por las 100 recetas con aguacate relleno de mora, hasta la selección de los mejores trinos de algún famoso fallecido recientemente, una antología tiene la doble ventaja de que, además de aparecer (y facturar) como autor, usted da la impresión de ser experto en algún tema. Compile (o fusile), sin escrúpulos, y venderá.

7. El pasado reciente y el presente indecente del país.
    Los ocho mil elefantes monitos retrecheros, los paracos, "lafar", las bacrim, los sicarios de la comuna, el carrusel de la contratación, el patrón paisa, el otro patrón paisa (el que está muerto), el desacato a las tutelas en el sistema de salud... Cualquier tema del pasado reciente o del presente indecente del país se presta para escribir un libraco atractivo para el consumidor deseoso de morbo criollo. Si el título incluye palabras como oscuro, sombras, maligno, patrón u otras por el estilo, tanto mejor, porque hasta pueden hacerle una telenovela. Consiga un guardasespaldas alto y fornido, póngase en el plan de sacar los trapitos patrios al sol, y venderá.

8. Autoayuda y dietas.
    Tan segura es la poca efectividad de este tipo de libros, como la gran cantidad de compradores que tienen.  El sueño de una personalidad colosal o de un cuerpo ultraliviano moviliza intereses y vacía billeteras a lo largo y ancho de nuestro largo y ancho país, pues abunda la gente con personalidad ultraliviana y cuerpo colosal. Créame, amigo lector, que si la autoayuda ayudase no andaría yo de bloguero, y si leer adelgazara no agrietaría yo la superficie del planeta con este décimo de tonelada que difícilmente hago rodar de aquí para allá. Sin embargo, escriba un librito de autoayuda o sobre una dieta novedosa, y venderá.

9. Una saga peliculable.
    El 90% de los tuiteros se cree opinador profesional, el 90% de los opinadores se cree periodista, el 90% de los periodistas se cree escritor y el 90% de los escritores cree que sus libros merecen ser llevados al cine.  El problema de este atajo es que la industria cinematográfica de hoy exige que el autor tenga pensado tema para dos o tres películas, por lo menos.  Antes, con un buen libro bastaba. Luego se les ocurrió que el libro debía tener una secuela para hacer otra película. Ahora apareció un engendro idiomático-cinematográfico-literario: la precuela (que se muerda la lengua y sangre el que inventó esa palabreja). Sí quiere ver su obra en la pantalla grande, escriba una precuela, una cuela y una secuela (si es bueno para echar carreta, escriba una saga completa), y venderá.

10. El mágico título esdrújulo.
    Una intrincada conjunción de razones socioculturales, fonológicas, neurolingüísticas y electrofisiológicas (o sea, no tengo ni idea del por qué) hace que los lectores se inclinen por títulos que tienen palabras esdrújulas (No recuerdo si es Cortázar u otro autor el que trata este tema en alguno de sus libros). Fíjese nomás en Ávatar, la Cándida Eeréndira, y tantos otros. Si su título tiene cuatro palabras esdrújulas, no solo será un best seller, sino también un póker, como la novela "Érika, la lúcida fanática estroboscópica" o "El mágico y trágico éxodo del último céfiro romántico". Así que hágale, póngase esdrújulo, y venderá.

Ahora, si no le gustan los atajos y  lo suyo es la escritura de verdad, pues escriba, y ojalá bien. Pero no le garantizo que venderá.

Nuestro agradecimiento a Editorial Fotoshó, que nos facilitó las carátulas de algunos de sus libros.
Y nuestras disculpas a los autores originales de las imágenes utilizadas.